martes, 10 de mayo de 2011

The pain of the kiss

Caía lentamente en el vacío, confusa y sin ser consciente de mi situación. Mi cuerpo, ligero como una pluma, descendía planeando suavemente. Poco a poco mi situación cambiaba, ya no caía tumbada, sino de pie.
Gracias a los calcetines que portaba, no sentí el frío que emitía el suelo.
La sala no tenía puertas, sólo ventanas por las cuales no estraba luz.
Me asomo y lo veo allí, sentado en un banco con otra. Ambos se acercan e intercambian un beso. Algo dulce, o al menos así lo recuerdo. Él gira la cabeza y mira hacia aquí. Al fin sus ojos, esa mirada que tanto anhelaba.
Siento que busca algo. Una esperanza. ¿Podrá verme? Mi pesismismo me deice que no. Nunca saldré de esta cárcel, creada con mis propias palabras.

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